El principio de nosotros
Hoy me encontré releyendo nuestros primeros mensajes. Esos que escribíamos con una mezcla de nervios, curiosidad y deseo. Cada palabra tenía una intensidad que casi podía tocarse; era como si el universo entero se hubiera detenido para mirarnos empezar algo que, sin saberlo, ya tenía destino.
Y me emocioné. No solo por la nostalgia de esos primeros días, sino porque al leerlos me di cuenta de cuánto sentí desde el primer momento. Había algo mágico, una conexión que no buscaba explicación. Me gustaba cómo me hablaba, cómo me hacía reír, cómo cada charla terminaba dejándome con ganas de más.
En esos mensajes hay una energía viva, una chispa que encendió algo muy real. Y mientras los releía, pensé en lo mucho que deseo que esa intensidad nunca se apague. Que podamos seguir mirándonos con la misma curiosidad, con la misma ternura que teníamos al principio. Que la rutina no nos apague, que el amor no se vuelva costumbre, que sigamos eligiéndonos incluso en los días grises.
Porque lo amo. Lo amo con la calma de quien encontró su lugar, pero también con la pasión de quien no quiere dejar de sentir. Amo cómo me hace bien, cómo su presencia me equilibra, cómo me hace creer que hay personas que llegan para quedarse y transformar todo lo que tocan.
Quiero seguir cuidándolo, acompañándolo, siendo su segunda incondicional. Quiero verlo crecer, verlo cumplir tus sueños, y estar ahí para aplaudirlo en cada paso. Quiero que me siga contando sus días, sus miedos, sus ideas locas, quiero seguir escuchando su risa en esos audios que me contagia. Quiero seguir abrazándolo con palabras y con hechos.
A veces pienso que el amor verdadero no se trata de mantener la llama encendida como si fuera una lucha constante, sino de aprender a avivarla juntos: con gestos, con risas, con respeto y con ganas. De convertir la intensidad del principio en un fuego sereno que nunca se apaga.
Y eso deseo con él : que siempre haya algo de ese principio en nosotros. Que cada día encontremos una nueva forma de decir “te elijo”, de demostrarnos que seguimos ahí, latiendo con la misma fuerza.
Y hoy a casi 2 semanas de cumplir 2 meses le digo gracias por llegar a mi vida. Gracias por quedarte. Gracias por recordarme, cada día, que el amor puede ser refugio, alegría y hogar al mismo tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario