Volar
Y de repente un día nos hartamos de tanta vida terrestre y queremos volar. Nos la damos de pájaros experimentados, nos subimos a la primer cornisa que vemos y nos aventuramos al vacío de un salto, para terminar estrolados contra el pavimento, con las alas machucadas, y con algunas cuantas plumas de menos. Pero no nos importa. Seguimos saltando una y otra vez, hasta que nos cansamos de tanto golpe o hasta que por fin le agarramos la mano al vuelo y nos recibimos de palomas.
________________________________________
Pero si de volar se trata, yo siempre fui una mina muy peculiar al respecto. Desde que aprendí a hacerlo poco antes de cumplir mis escasos 6 años, lo hago siempre así.
Mi vuelo radica en abrir las páginas de cualquier libro, para acallar los dolores del alma, para alejarme de donde no quiero estar, para volverme invisible por un momento, para desoír todas las voces de mi alrededor y las de mi interior que sólo buscan herirme.
__________________________________
Volar. A veces hay que estar preparados para ello. Otras veces seguros también.
Comentarios
Publicar un comentario