Escudos de papel
Después de que por milésima vez pase lo mismo, por milésima vez me juro a mi misma que fue la última, que no vas a poder conmigo, que soy una mujer fuerte y que tus palabras van a dejar de tener ese efecto dañino y destructivo en mi.
Y me armo un escudo imaginario creyendo que me va a servir, que me va a funcionar.
Pero venís vos, (una vez más), con tu presencia avasallante (que me genera mucho miedo ciertamente), Desenfundás el arma y disparás, disparás y disparás. No te importa si me herís o no, si eso que hacés me hace bien o no.
Y en el momento en que me encuentro encerrada en el baño llorando y maldiciéndote por lo bajo, jurándome otra vez (inútilmente) que esta si es la última vez, descubro que no soy tan fuerte como creía y que por más escudos que me ponga, terminan siendo escudos de papel, porque venís y los derribás casi sin despeinarte.
Y me armo un escudo imaginario creyendo que me va a servir, que me va a funcionar.
Pero venís vos, (una vez más), con tu presencia avasallante (que me genera mucho miedo ciertamente), Desenfundás el arma y disparás, disparás y disparás. No te importa si me herís o no, si eso que hacés me hace bien o no.
Y en el momento en que me encuentro encerrada en el baño llorando y maldiciéndote por lo bajo, jurándome otra vez (inútilmente) que esta si es la última vez, descubro que no soy tan fuerte como creía y que por más escudos que me ponga, terminan siendo escudos de papel, porque venís y los derribás casi sin despeinarte.
Comentarios
Publicar un comentario