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Mostrando entradas de 2020

Jirones de piel

Me muerdo la lengua para no responderte, porque me saldría el infierno de adentro y lo unico que obtendría de eso es una cachetada tuya y sentirme tan mal o peor que antes. Siendo franca , reconozco que he tenido mis falencias, pero ninguna lo suficientemente terrible como para obtener esto de tu parte. Y me decís tantas cosas feas, y yo te creo. Termino creyéndote eso tan terrible que me decís que soy porque si no te creo a vos ¿a quién voy a creerle? Si se supone que estás ahí con el rol de"educarme" y que "me lo hacés por mi bien". ¿Y qué es por mi bien, según vos? Decime así sé y a lo mejor, a lo mejor puedo llegar a entenderte. Todo lo que hago en mi vida es para complacerte, porque me llenás de miedo(s), vivo pensando en el qué pasaría si te enteraras o qué pasaría cuando te enteres. (...) Y montado en cólera, a veces no golpeás, pero te convertís en el arma más dañina que existe y disparás; y al final, cuando me ves en el suelo llorando de la bron...

Interplanetaria

Toda mi vida me caracterizó el "ser diferente". Nunca fui una mina normal. No se si fueron las secuelas del golpe o es mi mera esencia. Andá a saber... Al principio creia que ese ser diferente era lo que me alejaba del resto siempre, pero ya de grande descubrí que por el contrario, esa diferencia era lo que me enmarcaba por fuera del resto pero para bien. Porque al no ser igual ni repetir los mismos patrones que todos ahí residía y reside mi verdadero valor... Esa rareza me convierte en única en mi especie, y aunque a veces la detesto y la quiero mandar al Congo y sentirme normal por un rato, me doy cuenta que si fuera normal, no sería yo. Y aunque reconozco que tengo varios huecos que emparchar para mejorar, a su vez tengo pequeñas esquirlas que me componen, y hacen de mi la mujer que soy hoy en día...

Fragmentada

Soy una persona que vive fragmentada pero nunca entera. Soy como una pizza, según la ocasión corresponda saco la porción que se adecue al contexto y más o menos amoldarme a éste. Nunca hasta ahora he podido ser plena y enteramente yo. Siempre tengo que guardarme algo porque "no está bien ser así " o "no corresponde" o "no da" o simplemente sucede que me da vergüenza exponer todo de mi. Porque ahi es donde se cuela la maldad, porque ya sabe donde meterse para lastimar. Pero cuando me encuentro con esos seres en miniatura, ahi se me revoluciona todo. (Por eso también elegí la docencia como proyecto de vida) , esas personitas son todo luz y destello, y se merecen todo lo que tengo para dar.Por eso es que no voy a parar hasta la concreción de ese sueño. Aunque me cueste lo que me cueste. 

Cien años soledad

Tal como reza el libro de García Márquez, cien años de soledad son los que me corresponden por condena a algún delito que habré cometido en otra vida, o en esta. Quizás mi mayor delito en al menos esta vida haya sido el de amar por demás y dar por demás, así como perderme por ganar algo que al final no valía lo que prometía . Cien años de soledad amando en silencio y sin ser correspondida ni una sola vez... Cien años de soledad con mi corazón lleno de amor desperdiciado... Cien años de soledad llorando en silencio y a oscuras abajo de la frazada, mirando novelas y perdiéndome en las lecturas, viviendo historias que jamás me pasarán... Cien años de soledad viendo el amor como desde afuera de una vidriera, como si éste fuera un vestido carísimo para el que nunca me alcanza la plata... Cien años de soledad.. Como en la quiniela, no gano ni por casualidad... Y a pesar de que tengo claro que todo mi amor será destinado a mis chiquis cuando llegue a la cumbre y por fin me convierta en ...

Entre Muros

En parte fue mi culpa. Yo me lo autoimpuse como un acto reflejo, por protección, tras haber sido dañada una y otra vez en repetidas ocasiones. Decepción tras decepción, golpe tras golpe, fracaso tras fracaso, fueron los ladrillos que le dieron forma a estos muros que hoy me rodean. Y a veces quiero gritar, pero sólo escucho el eco de mi propia voz resonando hasta perderse en el infinito, y es entonces que me percato de que no hay nadie más acá, nadie más que yo misma y estos muros. Y a veces me hace bien esta soledad, me sirve para reflexionar en profundidad, para encontrarme conmigo y charlar. Pero a veces añoro la compañía. Aunque verdaderamente no sé qué es lo que añoro puesto que nunca tuve una compañía genuina, siempre por h o por b aquellos que osaron llamarse compañía se me acercaron por vil interés aprovechándose de mi estupidez. Y así siempre, una vez tras otra, y cuando no les servía más o no les daba lo que querían me descartaban cual folleto berreta. Creo más bien...

Escudos de papel

Después de que por milésima vez pase lo mismo, por milésima vez me juro a mi misma que fue la última, que no vas a poder conmigo, que soy una mujer fuerte y que tus palabras van a dejar de tener ese efecto dañino y destructivo en mi. Y me armo un escudo imaginario creyendo que me va a servir, que me va a funcionar. Pero venís vos, (una vez más), con tu presencia avasallante (que me genera mucho miedo ciertamente), Desenfundás el arma y disparás, disparás y disparás. No te importa si me herís o no, si eso que hacés me hace bien o no. Y en el momento en que me encuentro encerrada en el baño llorando y maldiciéndote por lo bajo, jurándome otra vez (inútilmente) que esta si es la última vez, descubro que no soy tan fuerte como creía y que por más escudos que me ponga, terminan siendo escudos de papel, porque venís y los derribás casi sin despeinarte. 

Nunca nos vimos

Nunca nos vimos, pero si de algo estoy segura es de que nos sentimos.  Él era un hombre muy respetuoso, pero probablemente se comunicó conmigo a través del vientre de mi madre, lugar en el que me encontraba entonces.  Nunca nos vimos. Porque el libro de nuestras vidas estaba escrito que así fuera. ( ¡que crueldad!) Nunca nos vimos.  Nunca nos vimos cara a cara en esta vida terrenal. Pero sé y siento que igualmente él, en forma de partículas en el aire,  en forma de neblina y gotas de lluvia, en forma de algo que mi ojo humano no capta, él me ve cara a cara desde que abandonó su traje.  Nunca nos vimos, pero puedo sentirlo bajo la piel cada vez que me lo cuentan, el hombre dichoso que era cuando supo de mi existencia y mi llegada.  Nunca nos vimos. Pero lo siento al lado mío.  A veces la oscuridad que me embarga es tan grande que lo tapa,  pero igualmente él está ahí siempre.  Nunca nos vimos porque no pudimos mas no porque no quisimos. Yo se ...

Si pudiera decirlo

Habitación compartida. Amanecer. Me doy vuelta, de un lado, del otro. No hay caso. Morfeo ya cumplió y ahora es tiempo de levantarse. Con pesadez, logro despegarme de allí. Tras el ritual matutino de la higienización, me aboco a  las tareas previstas para ese día. Es mejor que ocupe mi mente con cosas, pues el lobo está al acecho y casi siempre termina por salir. Al caer la tarde caigo yo también sobre el sofá, ese que justo queda frente al ventanal. Ningun espectáculo es más glorioso que ver el naranja del cielo atardecido extenderse hasta el infinito, por detrás del edificio de enfrente y 5 kilómetros más allá también. Ese cielo me hipnotiza, y miro, fijo, con la mirada perdida en ese horizonte lejano, y mil cosas empiezan a bullir adentro mío. Rememoro el pasado e imagino un futuro. Desde chica siempre fui una soñadora, una loca que se empeña en ver primaveras donde no deja de inver...

Llueve

Las nubes grises van encapotando de a poco el inmenso e infinito cielo. Cada vez más y más. De repente ¡Brooom! Un rayo ilumina el cielo precedido de un trueno. "Está refucilando",  diría mi tía. Esto se mantiene alrededor de 10 minutos. A pesar de que me encuentro frente a mi ventanal, no es hasta que escucho el impacto de las gotas contra el vidrio que percibo la precipitación que lleva ya varios minutos sucediéndose. Como de costumbre "me pegué alto viaje", se suponía  que me predisponía a continuar con la lectura de " Un mundo feliz" ,  libro que me tenía embelesada hacía varios días. Pero una vez más fui absorbida por la 'espiral de pensamiento' y me quedé con la mirada perdida e inmersa en mi propio 'mundo feliz'. " LLUEVE ", me digo para mis adentros mientras contemplo el incesante goteo que la vistas de mi ventanal me regalan. Me levanto entonces rumbo al baño, hago mis cosas...