Si pudiera decirlo

Habitación compartida. Amanecer.
Me doy vuelta, de un lado, del otro. No hay caso. Morfeo ya cumplió y ahora es tiempo de levantarse.
Con pesadez, logro despegarme de allí.
Tras el ritual matutino de la higienización, me aboco a  las tareas previstas para ese día. Es mejor que ocupe mi mente con cosas, pues el lobo está al acecho y casi siempre termina por salir.

Al caer la tarde caigo yo también sobre el sofá, ese que justo queda frente al ventanal.
Ningun espectáculo es más glorioso que ver el naranja del cielo atardecido extenderse hasta el infinito, por detrás del edificio de enfrente y 5 kilómetros más allá también.
Ese cielo me hipnotiza, y miro, fijo, con la mirada perdida en ese horizonte lejano, y mil cosas empiezan a bullir adentro mío.
Rememoro el pasado e imagino un futuro.

Desde chica siempre fui una soñadora, una loca que se empeña en ver primaveras donde no deja de invernar.
Será por eso que siempre creí ver cosas en gente que al final no estaban ahí realmente...
Me gusta creer que siempre puede haber grises entre tanto resplandor blanco y tanta oscuridad negra... y la mayoría de las veces termino por decepcionarme.

Y bueno, acá me tenés, escribiendo.
Escribiendo para no ahogarme con todos los pensamientos y sentimientos que me atraviesan.
Qué lindo sería tener una oreja que te oyese no? Aunque no te responda nada y se limite sólo a escucharte en silencio.
Y poder exteriorizar mejor el "sucutrule" que tengo en la cabeza y el corazón. Poder decir algo, lo que sea, no quedarme en palabras mudas escritas.
Si pudiera decirlo...》

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