Entradas

Pedacitos de mi que nadie ve

Soy la casi docente. La que ama con un amor inmenso, impaciente, generoso, esos ojitos curiosos, esas voces chillonas que gritan "seño" sin que todavía lo sea del todo. La que ya tiene el título bordado en el alma, pero no en el papel. La que cada vez que parece estar cerca de llegar, se vuelve a caer. Y no es que no quiera. Quiero. Quiero más que nada. Pero hay algo adentro que duele tanto, que a veces no me deja mover. Me encierro en el baño con la excusa de que necesito un segundo, y en realidad necesito no llorar adelante de nadie. Me siento en el piso frío, apoyo la espalda contra la pared, y me pongo esa canción que ya ni escucho, pero que necesito. No para sanar, sino para seguir lastimándome. Porque a veces una necesita que el dolor tenga forma, que se vea, que sangre, que arda más afuera que adentro. Entre las hebillitas y las colitas del pelo, guardo mi secreto. Un cutter. Y no me enorgullece decirlo. Pero es real. Es lo que pasa cuando la angustia no encuentra otra...

Estando sin estar

Hoy intenté repasar. El martes rindo un final. No uno más. Uno importante. Materia número treinta. De cuarenta y ocho. Una cifra que debería gritar “ logro ”, “ orgullo ”, “ avance ”. Pero no siento nada. Nada. Me senté frente a los apuntes. El texto borroso. El cuerpo en otro lado. La mente disociada. Como si no fuera mía. Como si este día no me perteneciera. Quise dormir, por si eso ayudaba. Pero ni siquiera eso pude. Estoy atrapada en una especie de limbo seco, árido, donde ni el descanso me abraza. Y entonces lo confirmé: la anhedonia volvió. No solo volvió. Se instaló. Me habita. No me conmueve nada. No me ilusiona nada. No me importa nada. Ni el martes. Ni la materia 30. Ni el lunes, que vuelvo a twerk, eso que siempre me rescata un poco. Me entusiasma, sí, pero solo en teoría. Porque en el cuerpo no pasa nada. No vibra. No responde. Estoy desconectada. Estoy sin estar. Y lo que más duele es esto: la angustia está tan adentro que ni siquiera puede llorarse. Está apretada en el pe...

Gestionar la tristeza

No sé gestionar la tristeza.  Sobre todo cuando se trata de la que me producen los actos y acciones de personas que me importan más de lo que deberían. No me ven, a mí que siempre estoy, que no pido nada a cambio nunca, que doy hasta lo que no tengo por hacer feliz a esa gente importante y especial para mi. "《 A veces estás tan presente que te volvés invisible porque siempre estás, te convertís en ese bastón  que siempre usan pero que jamás valoran mientras cumpla su función》" Y creo que es eso lo que me pasa. Pero no puedo dejar de ser como soy, de darlo todo cuando se trata de esa gente especial. Y termino aplastada contra el pavimento como chicle masticado,  escupido, y pisoteado. Pagando con mi propio cuerpo las consecuencias de ser una mina tan pelotuda.  Pagando con mi propio cuerpo, porque el dolor del desdén, el dolor de que te traten radicalmente opuesto a como esperabas ( y en el fondo merecés, porque siempre estás, aunque te vivas mintiendo con el ''no es ...

"Seño", "Seño el tete", "quiero upa"

"Seño"  , fue la palabra más hermosa   que escuché de esas personitas, llenó mi alma y embebió mi corazón, en sus miradas puras encontré la fuerza para aguantar un poco más, porque hay muchos pares de ojitos curiosos que esperan ser mirados. - Seño el tete Una vocecita provino desde abajo, donde unos ojitos compugidos por no poder dormir y una carita predominante de cachetitos me buscaban a la espera de que le diera su querido tete para poder siestear. (Qué lástima Feli, en esa ocasión no era yo quien lo tenía). -  Upa ! Upa ! Quedo upa!  Dijo aquél rubito travieso al que por esa razón y por ser fanático del mismo yo bauticé 'Lobo feroz'  mientras se sentaba en mi regazo cansado de corretear, y tomaba mis manos para que lo envuelva, mientras a mi se me ocurría cantarle una canción al oído para que baje las revoluciones.  'Ética y Etiqueta ' , proclamó mi profesor de instituciones educativas.  Etiqueta.  Miren a la gorda, a la nerd, a la friki, a l...

Si no escribo moriré ahogada

 Escribo esto mientras en paralelo termino un trabajo práctico que se torna inmenso y parece no querer terminarse más. Anoche me fui a dormir con la angustia instalada en la boca del estómago, pero desde hace una semana me prometí ser tan fuerte como pudiera, y le estoy esquivando el bulto a las lágrimas. No quiero llorar otra vez, no quiero llorar más. No quiero seguir siendo esa mina frágil que a la primera de cambio se desquebraja por nada.  Pero no sé qué hacer. La angustia que me invade es tan grande, que tengo ganas de releer " abzurdah" ,  y escuchar " Lithium" y " My inmortal" de Evanescense en loop como forma de ajustarme la corbata al punto del ahorque hasta que me vacíe de esta angustia acosadora y no me queden más lágrimas por derramar.  Quiero desquitarme conmigo lastimándome como siempre como de costumbre, por ser tan sentimentaloide, tan floja, por esperar demasiado de los demás, por dar , dar y dar y sólo recibir migajas.  "Tarada, si ...

Marchita

Hoy ví en el colectivo a una chica que carecía de piernas y manos, en su lugar tenía muñones. Situaciones como esa me hacen reivindicar el agradecimiento de que no sólo me hayan mantenido con vida cuando hizo falta, sino que me la devolvieron casi tal y como estaba antes de la fatalidad. Si no lo digo nadie se da cuenta. Así de prolijos fueron, sólo dejaron dos cicatrices que tampoco son tan visibles así que se refuerza esto de que es como si nunca me hubiera pasado nada.  Camino, corro, canto,bailo (perreo hasta el piso) ,leo,escribo,amo,sufro y siento tal y como era 《 antes de》; no tuve problemas de neurocognición, de locomoción, de aprendizaje, de entendimiento. Nada. Absolutamente nada. Por el contrario, 《después de》  fui una nena diez  , me destacaba por encima de mis compañerxs, y nunca me la creí. Nunca me creí superior a nadie.  Por el contrario, siempre me sentí minúscula al lado de toda esa gente. Vengo de pasar unos días heavys donde mi mente y mis pensami...

Miedo A Perder

El lunes iba a ser mi dia tan soñado, tan esperado por mí desde hace casi 7 años cuando pisé mi institución formadora por primera vez. Había sido más de una vez que me dijeron "no te veo para esto" "creo que así no vas a poder".  ¿Cómo esperaban entonces que tuviera confianza en mi misma?  Dormí poco y nada. Durante la madrugada casi salgo corriendo a largar mi primera papilla.  Llegué temprano, como una hora antes. No sé por qué. Simplemente no nos habían dicho ningún horario en concreto. Así que mientras esperaba a las demás, me crucé a la plazoleta Fröbel a esperar. Sentía muchos nervios. Un ahogo impresionante, como si tuviera un choker muy ajustado en el cuello. Con cuidado, saqué el celular y puse música en aleatorio. Cómo si hubiera estado sabiendo que lo necesitaba, sonó esa canción, canción que me remontaba a mi pasado y me pesaba . [[ "Siempre en la cama. No te movés. No pasa nada."]] . Y me mortificaba, era como que los clavos que  me clavaban e...