๐๐ซ๐ข๐ฌ๐ข๐จ๐ง๐๐ซ๐
《 ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐๐, ๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐๐
๐ด๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐
๐๐๐ ๐๐ ๐รก๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐
๐ป๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐, ๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐ ;
๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐ป๐ ๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐ด๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐
๐ฟ๐๐๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐...》
No sabรญa que hacer. Toda mi vida siรฉndole fiel a Saint-Exรนpery y a su icรณnica frase de que lo esencial es invisible a los ojos , y me dejaba llevar por eso y justamente, con lo que menos miraba yo era con los ojos.
Miraba a todo el mundo desde otra perspectiva e, idiota de mรญ, creรญa que los demรกs tambiรฉn me podรญan mirar asรญ; distinto. Por eso no me preocupaba en cรณmo me veia. Si bien siempre tuve asumida mi fealdad, nunca me importรณ demasiado eso.
Pero un dรญa, fueron demasiadas las voces del exterior que me seรฑalaban como "la fea", "la gorda", etc, que decidรญ no desoรญrlas. Eran muchos los dedos que me seรฑalaban, por algo serรญa, no todos iban a estar equivocados.
Y ay de mi!, fue el principio de mi fin.
No por casualidad llegรณ a mi Cielo Latini con su 《Abzurdah》 y su 《Chubasco》, y entre sus pรกginas encontrรฉ lo que yo por entonces creรญ un mรฉtodo para intentar arrancar de mi todo eso que me enseรฑaron a odiar y que irremediablemente no podรญa cambiar.
Cortes en mis brazos, cicatrices que todavรญa quedaron, no me hicieron sentir bien, pero creรญa por ese entonces que desgarrando mi piel lograrรญa despojarme de mi apariencia como si de una capa cobertora se tratase.
Despuรฉs, venรญa el karma de ser gorda.
Encima de fea, gorda. Y es sabido que nadie quiere a las gordas. Porque las gordas dan asco.
Inaniciรณn, pรฉrdida de peso y consecuente debilidad, sรณlo querer dormir todo el dรญa, a ver si asรญ lograba por fin desaparecer, pero sin รฉxito alguno. El pasaje de 65 kilos a 40 o menos en un lapso breve. Pero no pude disfrutar mi flaqueza porque no contenta con eso, el primer tca me llevรณ a vivir constantemente en los mรฉdicos, que me pesaban todo el tiempo, me exigian que comiera, (Y cรณmo hacรญa yo para explicarles que tenรญa un nudo en la faringe? cรณmo les explicaba que hasta masticar me suponรญa un suplicio?), problemas gastrointestinales en consecuencia, mรกs y mรกs mรฉdicos.
Al final, nada servรญa . Yo seguรญa sola, triste, rota, y ademรกs me sentรญa perdida.
Aรฑos despuรฉs el tca volviรณ . Disfrazado de otra cosa. Con otro nombre y otra forma.
Yo me habรญa estabilizado medianamente.
Pero vino el encierro obligatorio.
Todos en la tele decรญan "sรณlo como y me acuesto, por eso engordo un montรณn".
Y otra vez el miedo, el terror de volver a repetir la misma maldita historia, el miedo de volver a ser esa gorda horrible que una vez fui.
Y esta vez, la estrategia fue deshacerme enseguida de todo aquello cuanto ingresara en mi cuerpo. Yo creรญa que si no le permitรญa la estancia allรญ, podrรญa ser delgada como siempre quise y nunca pude.
Pero me equivocaba.
Fea sigo siendo igual. No hay maquillaje, ni peinado, ni accesorios que me cambiasen.
Esta es mi realidad.
Por siempre prisionera de una apariencia y un aspecto que no me gusta, que no me convence.
Nunca serรฉ la linda que cuadra bien en cualquier foto, a la que cualquier ropa le queda bien.
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