Mi abuelo, el mozo.
Cada vez que voy al bar que era tu bar, me imagino que te veo por entre las mesas, trajeado con moño y bandeja, repartiendo los tés a las señoras viejas. Me imagino que ni bien entro tus colegas mozeros ya me conocen y al ver llegar a ''la nieta de tito" ya sabian qué darle. Pero no pudo ser ; por eso lo imagino.
Lo que si puede ser es que mi pecho se infla de orgullo al escuchar como todos a mi alrededor me cuentan el gran e integro hombre que fuiste, no hubo un sólo ser que no te quisiera, y tue fuiste de esta tierra sin un solo odio cosechado.
Mi abuelo, el mozo, te encuentro en esas tazas de café, en esas medialunas, que pese que no lo servís vos, tienen el sello de tu paso por alli...
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