Soportar
¿Cuánto califica cómo «mucho soportar»?
Por alguien a quien queremos mucho, somos capaces de llegar a límites insospechados e insalubres de soporte. Ponemos la otra mejilla una y otra vez; le aguantamos sus días buenos y los malos, le aguantamos cuando se levantó de buen humor y cuando lo hizo con el pie izquierdo, le aguantamos sus luces y sus sombras, le aguantamos, le aguantamos.
Pero este aguantar duele el doble cuando la otra persona no lo ve, y como está acostumbrado a que te va a tener siempre, sigue con su actitud.
Pero llega el día en que te hartás. Te hartás de ser su puchimball y decidís poner freno, porque te vas a seguir lastimando. Vos soportando y del otro lado no valorando.
Y decís «basta. Ya no quiero más esto, te aguanto porque te quiero mucho, pero eso no significa que tenga que destruirme yo en el camino porque vos no me sabés valorar.»
Y te pierden, con suerte para vos, para siempre. Eso no era sano. A ver qué hacen ahora. A ver si lo que les queda y prefirieron aguantan y soportan tanto como lo hacías vos.
Y será en tu ausencia que quizá y sólo quizá recién te valoren. Pero ya no vas a estar para verlo. Porque te habrás ido a un espacio donde sí, es recíproco todo. Y te vas a preguntar por qué tardaste tanto en alejarte de eso que te dañaba.
Comentarios
Publicar un comentario