Entradas

Mostrando entradas de 2025

Pedacitos de mi que nadie ve

Soy la casi docente. La que ama con un amor inmenso, impaciente, generoso, esos ojitos curiosos, esas voces chillonas que gritan "seño" sin que todavía lo sea del todo. La que ya tiene el título bordado en el alma, pero no en el papel. La que cada vez que parece estar cerca de llegar, se vuelve a caer. Y no es que no quiera. Quiero. Quiero más que nada. Pero hay algo adentro que duele tanto, que a veces no me deja mover. Me encierro en el baño con la excusa de que necesito un segundo, y en realidad necesito no llorar adelante de nadie. Me siento en el piso frío, apoyo la espalda contra la pared, y me pongo esa canción que ya ni escucho, pero que necesito. No para sanar, sino para seguir lastimándome. Porque a veces una necesita que el dolor tenga forma, que se vea, que sangre, que arda más afuera que adentro. Entre las hebillitas y las colitas del pelo, guardo mi secreto. Un cutter. Y no me enorgullece decirlo. Pero es real. Es lo que pasa cuando la angustia no encuentra otra...

Estando sin estar

Hoy intenté repasar. El martes rindo un final. No uno más. Uno importante. Materia número treinta. De cuarenta y ocho. Una cifra que debería gritar “ logro ”, “ orgullo ”, “ avance ”. Pero no siento nada. Nada. Me senté frente a los apuntes. El texto borroso. El cuerpo en otro lado. La mente disociada. Como si no fuera mía. Como si este día no me perteneciera. Quise dormir, por si eso ayudaba. Pero ni siquiera eso pude. Estoy atrapada en una especie de limbo seco, árido, donde ni el descanso me abraza. Y entonces lo confirmé: la anhedonia volvió. No solo volvió. Se instaló. Me habita. No me conmueve nada. No me ilusiona nada. No me importa nada. Ni el martes. Ni la materia 30. Ni el lunes, que vuelvo a twerk, eso que siempre me rescata un poco. Me entusiasma, sí, pero solo en teoría. Porque en el cuerpo no pasa nada. No vibra. No responde. Estoy desconectada. Estoy sin estar. Y lo que más duele es esto: la angustia está tan adentro que ni siquiera puede llorarse. Está apretada en el pe...

Gestionar la tristeza

No sé gestionar la tristeza.  Sobre todo cuando se trata de la que me producen los actos y acciones de personas que me importan más de lo que deberían. No me ven, a mí que siempre estoy, que no pido nada a cambio nunca, que doy hasta lo que no tengo por hacer feliz a esa gente importante y especial para mi. "《 A veces estás tan presente que te volvés invisible porque siempre estás, te convertís en ese bastón  que siempre usan pero que jamás valoran mientras cumpla su función》" Y creo que es eso lo que me pasa. Pero no puedo dejar de ser como soy, de darlo todo cuando se trata de esa gente especial. Y termino aplastada contra el pavimento como chicle masticado,  escupido, y pisoteado. Pagando con mi propio cuerpo las consecuencias de ser una mina tan pelotuda.  Pagando con mi propio cuerpo, porque el dolor del desdén, el dolor de que te traten radicalmente opuesto a como esperabas ( y en el fondo merecés, porque siempre estás, aunque te vivas mintiendo con el ''no es ...