Entradas

Mostrando entradas de 2025

El principio de nosotros

Hoy me encontré releyendo nuestros primeros mensajes. Esos que escribíamos con una mezcla de nervios, curiosidad y deseo. Cada palabra tenía una intensidad que casi podía tocarse; era como si el universo entero se hubiera detenido para mirarnos empezar algo que, sin saberlo, ya tenía destino. Y me emocioné. No solo por la nostalgia de esos primeros días, sino porque al leerlos me di cuenta de cuánto sentí desde el primer momento. Había algo mágico, una conexión que no buscaba explicación. Me gustaba cómo me hablaba, cómo me hacía reír, cómo cada charla terminaba dejándome con ganas de más. En esos mensajes hay una energía viva, una chispa que encendió algo muy real. Y mientras los releía, pensé en lo mucho que deseo que esa intensidad nunca se apague. Que podamos seguir mirándonos con la misma curiosidad, con la misma ternura que teníamos al principio. Que la rutina no nos apague, que el amor no se vuelva costumbre, que sigamos eligiéndonos incluso en los días grises. Porque lo amo. Lo...

Necesidad de su cercanía

Está fresca la tarde.Pese a que tengo medias se me congelan los pies. El viento gélido en mis mejillas llega como puñales  y a la vez me hace tiritar. Miro el cielo nublado y evoco sus grandes manos acariciándome con una ternura y un amor, con una calidez, que sólo él sabe, que sólo él tiene.  Cierro fuerte los ojos y me imagino sus largos brazos rodeándome, protegiéndome de ese frio amenazante. Se me pianta un lagrimón. Cuanto lo extraño. Como quisiera que estuviera junto a mi ahora mismo. Aspirar su perfume embriagador, inventar melodías al compás de los latidos de su corazón; y como si fuera a propósito, mi oreja llega justo hasta ahí, donde descansa su inquieto palpitar, donde espero yo habitar, donde se encuentra la cajita musical que atesora las canciones de cuna más bellas, con las que espero dormirme algún día. Yo aferrada a su pecho sumiéndome en ese sonido y siendo provista de su calor, y él enganchado en mi cuerpo, cuerpo a cuerpo entrelazados por el amor, la ternur...

Cuando el corazón ya no esperaba

Llegó sin estruendo. Como el sol en invierno que calienta sin avisar. Como una canción suave que empieza bajito y termina habitándome. Yo ya no esperaba. Había aprendido a no ilusionarme con mensajes que no llegan, con promesas que se diluyen, con presencias que no terminan de quedarse. Tenía el alma un poco rancia de esperar. Y sin embargo, dije que sí. Un “ya fue” medio resignado, medio valiente. Un “vamos a ver qué pasa”, como quien salta sin mirar si hay red. Y entonces pasó. Nos vimos. Y el mundo no se detuvo, pero algo adentro mío sí. Una pausa tibia, un suspiro largo. Su abrazo fue primero silencio. Después refugio. Después hogar. Los besos no llegaron de golpe. Se tejieron despacito, entre mates y charlas, entre miradas que hablaban más que la voz. Un roce de narices, una mordida leve, una caricia que no necesitaba apurarse. Y el cuerpo, que reconoce lo que el alma ya intuía: que no era como antes. Que esta vez era distinto. Y lo sigue siendo. Cada día desde ese día. Mensajes q...

Pedacitos de mi que nadie ve

Soy la casi docente. La que ama con un amor inmenso, impaciente, generoso, esos ojitos curiosos, esas voces chillonas que gritan "seño" sin que todavía lo sea del todo. La que ya tiene el título bordado en el alma, pero no en el papel. La que cada vez que parece estar cerca de llegar, se vuelve a caer. Y no es que no quiera. Quiero. Quiero más que nada. Pero hay algo adentro que duele tanto, que a veces no me deja mover. Me encierro en el baño con la excusa de que necesito un segundo, y en realidad necesito no llorar adelante de nadie. Me siento en el piso frío, apoyo la espalda contra la pared, y me pongo esa canción que ya ni escucho, pero que necesito. No para sanar, sino para seguir lastimándome. Porque a veces una necesita que el dolor tenga forma, que se vea, que sangre, que arda más afuera que adentro. Entre las hebillitas y las colitas del pelo, guardo mi secreto. Un cutter. Y no me enorgullece decirlo. Pero es real. Es lo que pasa cuando la angustia no encuentra otra...

Estando sin estar

Hoy intenté repasar. El martes rindo un final. No uno más. Uno importante. Materia número treinta. De cuarenta y ocho. Una cifra que debería gritar “ logro ”, “ orgullo ”, “ avance ”. Pero no siento nada. Nada. Me senté frente a los apuntes. El texto borroso. El cuerpo en otro lado. La mente disociada. Como si no fuera mía. Como si este día no me perteneciera. Quise dormir, por si eso ayudaba. Pero ni siquiera eso pude. Estoy atrapada en una especie de limbo seco, árido, donde ni el descanso me abraza. Y entonces lo confirmé: la anhedonia volvió. No solo volvió. Se instaló. Me habita. No me conmueve nada. No me ilusiona nada. No me importa nada. Ni el martes. Ni la materia 30. Ni el lunes, que vuelvo a twerk, eso que siempre me rescata un poco. Me entusiasma, sí, pero solo en teoría. Porque en el cuerpo no pasa nada. No vibra. No responde. Estoy desconectada. Estoy sin estar. Y lo que más duele es esto: la angustia está tan adentro que ni siquiera puede llorarse. Está apretada en el pe...

Gestionar la tristeza

No sé gestionar la tristeza.  Sobre todo cuando se trata de la que me producen los actos y acciones de personas que me importan más de lo que deberían. No me ven, a mí que siempre estoy, que no pido nada a cambio nunca, que doy hasta lo que no tengo por hacer feliz a esa gente importante y especial para mi. "《 A veces estás tan presente que te volvés invisible porque siempre estás, te convertís en ese bastón  que siempre usan pero que jamás valoran mientras cumpla su función》" Y creo que es eso lo que me pasa. Pero no puedo dejar de ser como soy, de darlo todo cuando se trata de esa gente especial. Y termino aplastada contra el pavimento como chicle masticado,  escupido, y pisoteado. Pagando con mi propio cuerpo las consecuencias de ser una mina tan pelotuda.  Pagando con mi propio cuerpo, porque el dolor del desdén, el dolor de que te traten radicalmente opuesto a como esperabas ( y en el fondo merecés, porque siempre estás, aunque te vivas mintiendo con el ''no es ...