Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2021

Despejar X

Está próxima la noche. El dragón está en el comedor con sus latas y botellas, yo tengo miedo de pasar por ahí.  Asimismo, acontecimientos de días pasados me tienen triste, mal, incapaz de levantar la mirada, hundida del todo.  20 años (si, desde los 4) de psicoanálisis no me sirven ahora. Bah, verdaderamente no me sirvieron jamás. Porque quizá yo sería otra, otra más fuerte y menos enclenque. Pero no. Soy esta cucaracha agusanada tanto por dentro como por fuera.  El blister se quedó sin pastillas para anestesiarme a escondidas, mi amiga hojita de metal me espera en el baño. ¿Vale la pena realmente?  Si al final sigo acá, con la misma historia de siempre sólo que en días distintos, y con ardor de brazos y piernas.  Si, tengo mis libros como refugio. Ellos me mecen y acunan y me cobijan. Pero sólo un rato. Después, vuelvo a la realidad de un sacudón. A mi vida. A mi oscuridad.A mi tristeza.  Un observador externo dirá "ay pero lo tenés todo por qué sos así " ...

Rota

Otra vez la misma historia se vuelve a repetir. Como disco rayado, como canción en loop.  Pero esta vez más fuerte. Sucesos y acontecimientos a mi alrededor me desmigajan haciendo que de mi no quede nada más que pequeñísimas partes. Por suerte, en esta ocasión tengo personas que actúan de cemento y mezcla para que la medianera no se caiga. Pero igual. Llega el anochecer y me desmorono. Mi almohada ya tiene el dibujo despintado de tantas lágrimas al dia que deposito ahi. A veces sin razón y a veces con razón. Pero es inevitable. Me veo pequeña e ínfima, lejos muy lejos de lo que anhelo, me veo terrible, tal cual me describen muchos, y me rompo otra vez.  Por suerte tengo cosas como mi amada lectoescritura para escapar un poco. Pero a veces ni eso alcanza. Trato de agarrar los pedazos sueltos y seguir, pero siempre se te escapa uno en el camino recordándote tu condición de persona rota e irreparable.  Últimamente pienso seguido en irme. Si, en irme. Y no de viaje, a empezar...

Entre Latas y Botellas

Érase una vez un hombre que bebía y era su perdición. No era alcohólico, ni tampoco bebia bebidas fuertes o de alta graduación alcohólica.  Sin embargo, cada vez que el alcohol ingresaba a su cuerpo, toda la mierda era expulsada  de su interior y se hacía visible.  En forma de gritos, en forma de insultos, en forma de denigrar. Y si ella se atrevía a contestar algo, sobre todo algo que a este hombre le parecía que no iba, también aparecían los golpes. Las cachetadas, tirones de pelo, etc. Que demostraban todo un odio y una furia contenida contra ella cual si fuera la culpable de todos sus males.  Mientras tanto, ella, agazapada en un una rincón, a oscuras, se abrazaba a su libro de turno llorando con gran dolor. Pidiéndole fuerzas a su abuelo, donde quiera que esté, y rompiéndose cada día un poquito más. Cada vez que ella lo veía venir del supermercado con botellas o latas, ya empezaba a temblar.Tenía que huir a esconderse, a silenciarse, para que él, (que igualmente...