El principio de nosotros
Hoy me encontré releyendo nuestros primeros mensajes. Esos que escribíamos con una mezcla de nervios, curiosidad y deseo. Cada palabra tenía una intensidad que casi podía tocarse; era como si el universo entero se hubiera detenido para mirarnos empezar algo que, sin saberlo, ya tenía destino. Y me emocioné. No solo por la nostalgia de esos primeros días, sino porque al leerlos me di cuenta de cuánto sentí desde el primer momento. Había algo mágico, una conexión que no buscaba explicación. Me gustaba cómo me hablaba, cómo me hacía reír, cómo cada charla terminaba dejándome con ganas de más. En esos mensajes hay una energía viva, una chispa que encendió algo muy real. Y mientras los releía, pensé en lo mucho que deseo que esa intensidad nunca se apague. Que podamos seguir mirándonos con la misma curiosidad, con la misma ternura que teníamos al principio. Que la rutina no nos apague, que el amor no se vuelva costumbre, que sigamos eligiéndonos incluso en los días grises. Porque lo amo. Lo...