Entradas

Mostrando entradas de abril, 2020

Entre Muros

En parte fue mi culpa. Yo me lo autoimpuse como un acto reflejo, por protección, tras haber sido dañada una y otra vez en repetidas ocasiones. Decepción tras decepción, golpe tras golpe, fracaso tras fracaso, fueron los ladrillos que le dieron forma a estos muros que hoy me rodean. Y a veces quiero gritar, pero sólo escucho el eco de mi propia voz resonando hasta perderse en el infinito, y es entonces que me percato de que no hay nadie más acá, nadie más que yo misma y estos muros. Y a veces me hace bien esta soledad, me sirve para reflexionar en profundidad, para encontrarme conmigo y charlar. Pero a veces añoro la compañía. Aunque verdaderamente no sé qué es lo que añoro puesto que nunca tuve una compañía genuina, siempre por h o por b aquellos que osaron llamarse compañía se me acercaron por vil interés aprovechándose de mi estupidez. Y así siempre, una vez tras otra, y cuando no les servía más o no les daba lo que querían me descartaban cual folleto berreta. Creo más bien...

Escudos de papel

Después de que por milésima vez pase lo mismo, por milésima vez me juro a mi misma que fue la última, que no vas a poder conmigo, que soy una mujer fuerte y que tus palabras van a dejar de tener ese efecto dañino y destructivo en mi. Y me armo un escudo imaginario creyendo que me va a servir, que me va a funcionar. Pero venís vos, (una vez más), con tu presencia avasallante (que me genera mucho miedo ciertamente), Desenfundás el arma y disparás, disparás y disparás. No te importa si me herís o no, si eso que hacés me hace bien o no. Y en el momento en que me encuentro encerrada en el baño llorando y maldiciéndote por lo bajo, jurándome otra vez (inútilmente) que esta si es la última vez, descubro que no soy tan fuerte como creía y que por más escudos que me ponga, terminan siendo escudos de papel, porque venís y los derribás casi sin despeinarte.